En clase de Geografía económica y aprovechando la época de Rebajas, hemos hecho un proyecto sobre ropa sostenible y consumo responsable. Hemos contabilizado toda la ropa que tenemos en nuestros armarios y la hemos clasificado según su uso. También nos hemos informado sobre la producción textil sostenible y sobre el viaje que hacen unos pantalones vaqueros hasta llegar a nuestras tiendas.

El resultado ha sido muy positivo, creo que ahora todos somos conscientes de lo que cuesta vestirnos y de que, a veces, compramos por comprar. A pesar de que algunos seguiremos invirtiendo mucho en ropa, ahora sabemos cuánto cuestan social y medioambientalmente esas prendas.

Las empresas producen ropa cada vez más rápida y de peor calidad. Esto ayuda poco al medio ambiente, es más, lo contamina de una manera excesiva, que se podría evitar con la ayuda y el compromiso de todos.

Mucha de la ropa que llevamos se ha hecho con sustancias o mediante procesos que contaminan el planeta. La industria de la moda es responsable del 20% del desperdicio total de agua a nivel global, y la producción de ropa junto a la de calzado produce el 8% de los gases de efecto invernadero.

Pero esto, la mayoría de las personas lo ignoran, y deciden comprarse ropa innecesaria y seguir malgastando su dinero y nuestro planeta. Como consecuencia cada segundo se entierra o quema una cantidad de textiles equivalente a un camión de basura.

Bastante ropa se tira sin estrenar o solo habiendo sido usada unas pocas veces, la razón de este comportamiento es porque a la hora de consumir, los precios están tan bajos que no nos importa comprar una prenda y luego no ponérnosla. A esto se le llama Fast Fashion, significa que las tiendas renuevan sus expositores constantemente a un bajo precio, accesible a a la mayoría de la población, que va a querer ir a la última moda.

Si la gente se concienciase sobre esto, las tiendas estarían obligadas a producir menos ropa, ya que el consumo sería menor, y se contaminaría menos el medio ambiente.

Existe un incipiente comercio de ropa sostenible, pero estas tiendas son más caras, aunque la calidad de su producto es mayor. Además, de momento es un sector poco conocido.

Tampoco podemos olvidar el coste humano de esta industria. La deslocalización de estas empresas ha llevado a la explotación de muchos trabajadores en países poco desarrollados.

En conclusión, la gente no está suficientemente concienciada sobre lo que supone el excesivo consumo la ropa. Seguramente esto se debe a la falta de información en los medios más habituales, como la televisión.

Carolina García Ibañez

3ºESO A

Share This