Mientras buscamos formas de crear entornos que permitan que la enseñanza y el aprendizaje prosperen, es hora de analizar detenidamente el papel fundamental del recreo en nuestras escuelas.

El recreo tiene el potencial de transformar las escuelas, y los grupos finalmente están hablando sobre el poderoso papel que tiene en la jornada escolar.

Un recreo seguro y saludable tiene un potencial tremendo, no solo para hacer que nuestro alumnado sea más activo físicamente, sino también para apoyar el aprendizaje social y emocional, prevenir el acoso y desarrollar ciertas competencias que necesitan para convertirse en adultos referentes. A través del juego, los estudiantes aprenden el trabajo en equipo, la cooperación, la empatía y más.

Los estudiantes que reciben instrucción de aprendizaje socioemocional, como la enseñanza de habilidades para un juego seguro e inclusivo en el recreo, tienen actitudes más positivas en la escuela y un mejor rendimiento académico.

Encontró que invertir en el recreo y el juego organizado puede prevenir el acoso escolar, mejorar el comportamiento de los estudiantes en el recreo y su preparación para la clase, y brindar más tiempo para el proceso enseñanza-aprendizaje.

Desarrollar un recreo seguro y saludable puede llevar tiempo, pero el esfuerzo claramente vale la pena para desarrollar a los estudiantes que no solo son más activos físicamente, sino que también han mejorado sus habilidades sociales y emocionales, sienten que son una parte más conectada de la comunidad, experimentan menos intimidación y comportamiento excluyente y reciben más tiempo de clase.

 

Cinco pasos para un patio de recreo apto para el recreo

Para crear un recreo saludable, comience dando un paso atrás y examinando el patio de la escuela. Eche un vistazo en profundidad a lo que funciona y lo que no. Con un equipo de maestros, personal, padres voluntarios y líderes estudiantiles, hágase las preguntas difíciles. ¿Cuánto tiempo tienen los niños para jugar? ¿Cómo hacen la transición de los estudiantes hacia y desde el patio de recreo? ¿Dónde juegan los estudiantes? ¿Qué equipo hay disponible y a qué juegos juegan?

Una vez que haya examinado el recreo, trabajen juntos para crear un espacio para un juego seguro, divertido e inclusivo. Es posible que desee comenzar con estos cinco pasos:

  1. Mapa del área de juegos

Determinar los juegos favoritos de los estudiantes y desarrolle un mapa que proporcione límites seguros para jugar. Crear un lugar seguro para los juegos de pelota donde las pelotas no se pateen ni se lancen a otros juegos. Dejar espacio para formas de juego discretas, como saltar la cuerda, juegos de simulación y la rayuela. Buscar un espacio para la entrada / salida del equipo para asegurarse de que las pelotas y las cuerdas no se pierdan. E incluir espacio para dirigir y jugar nuevos juegos.

  1. ¡Ve a jugar!

Cuando los adultos modelan comportamientos de respeto e inclusión en el patio de recreo, los estudiantes se sienten seguros y se les anima a hacer lo mismo. Es importante no solo modelar un comportamiento respetuoso, sino también responsabilizar a los estudiantes por cumplir con las mismas expectativas de comportamiento positivo e inclusivo.

  1. Descubre juegos divertidos y sencillos

Cuando sea posible, enseñe a los estudiantes nuevos juegos en grupos pequeños. Los juegos introducen nuevas habilidades y nivelan el campo de juego para los niños cuyas habilidades de actividad física varían mucho. Los grandes juegos son rotativos, tienen un tiempo de “salida” mínimo y permiten que los niños siempre tengan un papel en el juego.

  1. Enseñe habilidades para la resolución de conflictos

Enseñe a los estudiantes Piedra, papel, tijera y otras técnicas de resolución de conflictos. Cuando enseñamos a los estudiantes a resolver sus propios conflictos, los empoderamos y hacemos que el recreo (y el tiempo de clase después del recreo) sea mucho más agradable. Vemos de primera mano que cuando los estudiantes usan piedra, papel y tijeras, rápidamente resuelven la mayoría de los conflictos simples en el patio de recreo. “¿Estaba la pelota dentro o fuera?” Piedra Papel tijeras. “¿Quién entró primero en la fila?” Piedra Papel tijeras.

  1. Transmite mensajes positivos

Fomente el comportamiento positivo chocando los cinco y un lenguaje positivo. Reconozca el esfuerzo de los estudiantes chocando los cinco, dando un puñetazo o diciendo algo amable, como “Buen trabajo” o “¡Me gusta lo rápido que corriste!” cada vez que participan. Anime a los otros estudiantes a que también se entreguen los cinco y digan: “Buen intento”.

El recreo es crucial y necesario para el desarrollo de un niño. Existen beneficios obvios para la salud, pero el recreo también mejora el pensamiento creativo, la concentración y las habilidades sociales como la cooperación y el intercambio.  Por lo tanto, debemos comprometernos con la idea de que el tiempo de juego tiene valor y es un requisito fundamental para la educación.

Nacho Caballero (Tutor de Primaria)

 


 

As we look for ways to create environments that allow teaching and learning to evolve, it is time to take a hard look at the critical role of recess in our schools.

Recess has the potential to transform schools, and groups are finally talking about the powerful role it plays in the school day.

A safe and healthy recess has tremendous potential, not only to make our students more physically active, but also to support social and emotional learning, prevent bullying, and develop certain skills they need to become role-playing adults. Through play, students learn teamwork, cooperation, empathy, and more.

Students who receive social-emotional learning instruction, such as teaching safe and inclusive play skills at recess, have more positive attitudes in school and better academic performance.

We found that investing in playtime and organized play can prevent bullying, improve students’ recess behavior and readiness for class, and allow more time for the teaching-learning process.

Developing a safe and healthy recess can take time, but the effort is clearly worth it to develop students who are not only more physically active, but have also improved their social and emotional skills, feel they are a more connected part of the game. community, experience less bullying and exclusionary behavior and receive more class time.

Five steps to a playground suitable for recess

To create a healthy recess, start by taking a step back and surveying the schoolyard. Take an in-depth look at what works and what doesn’t. With a team of teachers, staff, parent volunteers, and student leaders, ask yourself the tough questions. How long do children have to play? How do students transition to and from the playground? Where do the students play? What equipment is available and what games do they play?

Once you’ve reviewed recess, work together to create a space for safe, fun, and inclusive play. You may want to start with these five steps:

  1. Map of the playground

Determine the students’ favorite games and develop a map that provides safe limits for playing. Create a safe place for ball games where balls are not kicked or thrown into other games. Make room for discreet forms of play, such as jumping rope, pretend play, and hopscotch. Find a space for the entrance / exit of the equipment to ensure that the balls and ropes do not get lost. And include space to direct and play new games.

  1. Let’s play!

When adults model respectful and inclusive behaviors on the playground, students feel safe and are encouraged to do the same. It is important not only to model respectful behavior, but also to hold students accountable for meeting the same expectations for positive and inclusive behavior.

  1. Having fun with simple games

When possible, teach students new games in small groups. Games introduce new skills and level the playing field for children whose physical activity skills vary widely. The big games rotate, have minimal “exit” time, and allow children to always have a role in the game.

  1. Teach conflict resolution skills

Teach students Rock, Paper, Scissors, and other conflict resolution techniques. When we teach students to resolve their own conflicts, we empower them and make recess (and class time after recess) that much more enjoyable. We see firsthand that when students use rock, paper, and scissors, they quickly resolve most simple conflicts on the playground. “Was the ball in or out?” Rock Paper Scissors. “Who came in first in line?” Rock Paper Scissors.

  1. The power of the positive messages

Encourage positive behavior by high-fives and positive language. Acknowledge the effort of students by high-fiving, punching, or saying something nice, like “Good job” or “I like how fast you ran!” every time they participate. Encourage the other students to turn in all five as well and say, “Nice try.”

 

Recess is vital and necessary for a child’s development. There are obvious health benefits, but recess also improves creative thinking, concentration, and social skills like cooperation and sharing. Therefore, we must commit ourselves to the idea that playtime has value and is a fundamental requirement for education.

Nacho Caballero (Tutor de Primaria)

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